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Disfagia o dificultad para tragar: ¿en qué consiste?

disfagia

La disfagia, o dificultad para tragar, es más que una simple incomodidad en la rutina alimentaria; es un desafío que puede afectar significativamente la calidad de vida y la salud de quienes la experimentan. 

Esta condición, a menudo subestimada, se manifiesta en una variedad de formas, desde molestias ocasionales hasta obstáculos persistentes al ingerir alimentos y líquidos. 

En este artículo, nos sumergiremos en el complejo mundo de la disfagia, desentrañando sus causas, síntomas y las posibles vías para superar los desafíos que plantea a quienes la padecen. Descubriremos cómo esta condición puede ser más que un inconveniente pasajero, explorando sus implicaciones y ofreciendo un vistazo a las estrategias y tratamientos disponibles para mejorar la experiencia de aquellos que enfrentan este desafío cotidiano.

¿Qué es la disfagia?

La disfagia, en términos médicos, constituye un desafío significativo relacionado con la acción fundamental de tragar. Esta afección, caracterizada por la dificultad para llevar a cabo el proceso de deglución, puede, en algunos casos, ir más allá de una simple molestia, llegando a ser dolorosa o, en situaciones extremas, imposible. Si bien la dificultad ocasional para tragar puede vincularse a hábitos alimentarios apresurados o una masticación insuficiente, la persistencia de la disfagia indica una condición médica que requiere atención.

La disfagia, aunque puede afectar a cualquier edad, encuentra mayor prevalencia entre los adultos mayores. Esta variabilidad en la manifestación de la afección se relaciona con una diversidad de causas subyacentes, desde trastornos estructurales hasta condiciones médicas más complejas. Es crucial reconocer que la disfagia no es simplemente un inconveniente cotidiano, sino una condición que, cuando persiste, puede indicar problemas de salud subyacentes que necesitan ser abordados.

Dado que las causas de los problemas de deglución son diversas, el tratamiento para la disfagia varía según la raíz del problema. La comprensión de esta afección, desde su definición hasta sus implicaciones y tratamientos específicos, es esencial para brindar el cuidado necesario y mejorar la calidad de vida de aquellos que enfrentan este desafío.

Síntomas de la disfagia 

La disfagia, al manifestarse como una dificultad en el proceso de tragar, presenta una variedad de síntomas que pueden tener un impacto significativo en la experiencia alimentaria y la salud en general. Estos síntomas, a menudo indicativos de la gravedad y la naturaleza de la afección, incluyen:

Dolor al tragar 

Una sensación de malestar o dolor durante la deglución, que puede variar en intensidad según la causa subyacente de la disfagia.

Incapacidad para tragar 

En casos más severos, la disfagia puede llegar a resultar en la imposibilidad de tragar alimentos o líquidos, presentando un desafío sustancial en la nutrición y la hidratación.

Sensación de obstrucción 

Experimentar la sensación de que la comida se atasca en la garganta, el pecho o detrás del esternón, indicando una obstrucción o dificultad en el paso normal de los alimentos.

Babeo 

La presencia de saliva excesiva, que puede ser un indicador de la dificultad para controlar la saliva durante la deglución.

Ronquera 

Cambios en la voz que pueden manifestarse como ronquera, debido a la afectación de las estructuras vocales durante la deglución.

Reflujo o regurgitación

El retorno involuntario de alimentos o líquidos al esófago o la boca, posiblemente acompañado de acidez estomacal.

Acidez estomacal frecuente

La presencia recurrente de acidez estomacal, que puede ser un síntoma adicional relacionado con la disfagia.

Reflujo de alimentos o ácido estomacal en la garganta

Experimentar la sensación de que alimentos o ácido estomacal refluyen hacia la garganta, causando molestias.

Pérdida de peso

La disfagia persistente puede llevar a una pérdida de peso no intencionada, ya que la dificultad para tragar puede afectar la ingesta de alimentos de manera significativa.

Tos o arcadas al tragar

Tos persistente o arcadas durante o después de la deglución, sugiriendo la presencia de problemas en la vía de paso de los alimentos.

Causas de la disfagia 

La disfagia, o dificultad para tragar, es una condición que puede surgir de diversas causas, todas ellas vinculadas a la compleja coordinación de músculos y nervios implicados en el proceso de deglución. Se distingue en dos categorías principales: la disfagia esofágica y la disfagia orofaríngea, cada una con sus propias causas específicas y manifestaciones particulares.

Disfagia esofágica

Acalasia

Una condición que dificulta la compresión del esófago para impulsar los alimentos hacia el estómago debido a daños en nervios o músculos, empeorando con el tiempo.

Espasmo esofágico

Contracciones descoordinadas y de alta presión en el esófago, especialmente después de tragar, afectando los músculos involuntarios de las paredes inferiores del esófago.

Estrechamiento del esófago

Puede ser causado por tumores, tejido cicatricial debido a la enfermedad por reflujo gastroesofágico, o cuerpos extraños, resultando en obstrucciones para el paso de alimentos.

Tumores esofágicos

El crecimiento de tumores puede estrechar progresivamente el esófago, dificultando la deglución con el tiempo.

Cuerpos extraños

Obstrucciones parciales debido a alimentos u objetos, siendo más común en adultos mayores o aquellos con dificultades para masticar.

Anillo esofágico

El estrechamiento de la parte inferior del esófago, conocido como anillo esofágico, puede causar dificultad para tragar alimentos sólidos.

Enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE):

Los ácidos estomacales que retroceden al esófago pueden causar daño, espasmos o cicatrices que estrechan la parte inferior del esófago.

Esofagitis eosinofílica

Una enfermedad autoinmune donde los glóbulos blancos, eosinófilos, se acumulan en el esófago.

Esclerodermia

Causa tejido cicatricial que rigidiza los tejidos, debilitando el esfínter esofágico inferior y provocando acidez estomacal frecuente.

Radioterapia

La inflamación y cicatrización esofágica resultante de este tratamiento contra el cáncer puede desencadenar disfagia.

Disfagia orofaríngea

Trastornos neurológicos

Enfermedades como la esclerosis múltiple, distrofia muscular y la enfermedad de Parkinson pueden debilitar los músculos de la garganta.

Daños neurológicos súbitos

Accidentes cerebrovasculares, lesiones cerebrales o de la médula espinal pueden afectar la capacidad de tragar.

Divertículo faríngeo

Una bolsa que se forma en la garganta, generando dificultades para tragar, tos, mal aliento y otros síntomas.

Cáncer

Algunos tipos de cáncer y tratamientos oncológicos, como la radioterapia, pueden ocasionar dificultades para tragar.

El reconocimiento de estas causas es esencial para el diagnóstico y tratamiento oportunos de la disfagia, permitiendo mejorar la calidad de vida de aquellos que la padecen.

¿Cómo se trata la disfagia?

El tratamiento de la disfagia dependerá de la causa subyacente y la gravedad de la condición. Un enfoque multidisciplinario, que involucre a profesionales de la salud como gastroenterólogos, otorrinolaringólogos, fisioterapeutas, dietistas y logopedas, puede ser necesario para abordar de manera integral los aspectos médicos, nutricionales y funcionales de la disfagia.

Tratamientos conservadores 

  • Modificación de la dieta: ajustar la consistencia de los alimentos y líquidos puede facilitar la deglución. Esto puede incluir el consumo de alimentos más blandos o triturados y el uso de espesantes para líquidos.
  • Posicionamiento al comer: cambios en la posición del cuerpo y la cabeza al comer pueden ayudar a mejorar la deglución. A veces, inclinar la cabeza hacia adelante o hacia un lado puede ser beneficioso.
  • Ejercicios de deglución: la terapia de deglución, dirigida por un logopeda, puede incluir ejercicios específicos para fortalecer los músculos utilizados en la deglución.
  • Férulas de estabilización: dispositivos como las férulas de estabilización pueden desprogramar la articulación temporomandibular y reducir la presión mandibular, aliviando el dolor asociado con la disfagi

Tratamientos médicos 

  • Medicamentos: en casos de disfagia relacionada con el reflujo ácido, pueden recetarse medicamentos para reducir la acidez estomacal y aliviar los síntomas.
  • Botox: en algunos casos de disfagia esofágica causada por la acalasia, se puede administrar botox para relajar los músculos esofágicos.

El tratamiento de la disfagia es personalizado y adaptado a las necesidades individuales del paciente. La colaboración entre profesionales de la salud y la participación activa del paciente son fundamentales para lograr los mejores resultados en la gestión de la disfagia.